Aquella tarde dónde fuiste, te vi demasiado, debí voltear la cabeza e ignorar lo que mis ojos suicidas me decían, que eras tu, solo tu que me comprendias...
Ellos fueron los que con rabia me agarraron entre cejas y me amarraron a la desdicha de tu presencia, conspiraron en mi contra para vencerme de adentro hacia afuera, me torcieron... No se que quieren de mi, que coma tierra o mire al cielo, que los siga hasta que me pierda de mi y solo me encuentre en un grito sordo de soledad... hay un efecto hechicero que tiene todo al revés. Busqué descifrar los jeroglíficos que me gritaba el espejo pero ya no confiaba en el, miré a mis ojos y vi la puerta del alma mía pero ellos jamás son aliados si la boveda está vacía...
viernes, 3 de enero de 2014
Muero por los ojos...
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