Me muestran como soy... débil, sin fuerzas... me reprocha el hecho de que no sepa callar las voces... se ríe de mi, su sadismo más cruel es mostrarme que puedo vencer... solo con el silencio... pero es un grito sordo, algo inerte, escrupuloso habitante simbiótico en mi psique que no se calla.
Ajusto mi espada para maniobrar con una técnica que nunca he entrenado, recibo punzantes ataques que resisto porque es lo único que conozco, es un dolor al que mi mente anda acostumbrada. Son batallas enigmáticas las que practico, ya que lo que quiero es no luchar.
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