Yo entendí cuando me decías que no existía, yo entendí el recuerdo de tus ojos que te contradecían, refutas los instantes de tus roces sigilosos, prefieres ignorar la escrupulosidad de tus gestos, la desmantelacion de mi realidad.. Oh! como pregonas ser incapaz... pero son tus ojos los que como Judas te traicionan! te mienten! y tu mente como Jesús que te perdona, y yo.... una simple narradora, una viajante en mundos que no se enlazan solo rozan, se aprietan en un tango con pasos embaucadores incapaces de pisarme aunque acarreandome al ritmo.. ese ritmo de tus labios que dicen que son incapaz.

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