Sensación efervecente antagónicamente indulgente hasta su ultima burbuja, refrescante a medias, fresca entera, brillas como un diamante a la luz del sol, pero solo eres de crystal...
Opacándote con el polvillo que proviene de unos talones que con apremio restituyen una idiosincrasia relativamente creible, te premias y te derrotas, pero con una gracia digna de admirar por la belleza de tu incredulidad, y la destreza y perplejidad de tu verbo.
Atraparás todo y no lo podrás contener en tus bolsillos vacios y llenos a la vez.
Mi paladar denota que mi deglusión fue ligeramente substancial, y permiteme nuevamente recordarte que solo eres de crystal...

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